Así fueron las últimas horas del Noriegato
20 de diciembre del 89: Una madrugada donde el fuego y la muerte vinieron del norte. Ya diciembre simbolizaba una época de paz y armonía, de regalos y villancicos, pero la dictadura tenía al pueblo parcializado, entre el grupo que estaba bien con el MAN y los que temían causarle una afrenta, que terminaría en una persecución sin descanso por parte de las Fuerzas de Defensas.
Pero lo que muchos no imaginaban es que, al hombre fuerte, se le estaba acabando el tiempo y lo sabía. Su contacto con la CIA, ya no tenía la relevancia que tuvo tiempo atrás y el descontento nacional, lo ponía contra la pared, aun así, quería aparentar que seguía teniendo la sartén por el mango. Por otro lado, los batallones de la dignidad rondaban las aceras, las veredas y cualquier rincón donde alguien osara esconderse, haciendo frente a los civilistas, pero ya la gran sombra del vecino del norte, se aproximaba de forma inevitablemente.
Sin duda alguna, las directas que lanzó Manuel Antonio Noriega no cayeron bien, provocando un choque que fue en escalada con el gobierno norteamericano. Donde uno de los detonantes que encendió la mecha, fue la muerte a tiros del teniente Robert Paz, en un puesto de control. Un grupo de compatriotas suyos, presenciaron el hecho y antes de que alertaran a las tropas yankis, fueron detenidos y posteriormente torturados. Sin embargo, esto llego a oídos del presidente George Bush Padre y puso en marcha la ‘’Operación Causa Justa’’.
A altas horas de la noche, del 19 de diciembre, poco faltaba para que el infierno se desatara. Noriega, no durmió en su casa ubicada en el fuerte Amador, nadie sabía de él, ni los más cercanos dentro de su círculo, que cada vez que preguntaban por teléfono, recibían la misma respuesta: ‘’El general no está’’. Ya los soldados norteamericanos se estaban movilizando, para aprovecharse de la oscuridad cómplice, siendo la 1:00 A.M. la hora estipulada para el inicio de la operación.
A eso de las 2:00 A.M. cuando gran parte de la ciudad ardía incesantemente, Noriega intentaba llegar a la Nunciatura, misión que cumpliría disfrazado de monja, no obstante, miembros del ejército estadounidense atacarían psicológicamente a Tony, con rock pesado. El escritor panameño, Eduardo Verdurmen, autor de Rex Angelorum (2009) nos compartió la siguiente anécdota: ‘’Recuerdo que estaba jovencito y hasta la casa sonaba Welcome to the jungle de Guns N' Roses, a mi me gustaba, pero creo que al general lo estaban volviendo loco’’.
El bombardeo musical, a la larga fue efectivo, haciendo que el general se entregara el miércoles 3 de enero de 1990, tras haber asistido a misa. Fue aprehendido por agentes de la DEA, donde se le imputaron cargos por estar vinculado al hampa colombiana, narcotráfico y lavado de dinero. De esa forma se desmoronó el régimen tiránico de un hombre que pensó nunca sería vencido.
Hubo grandes consecuencias, tanto sociales, como económicas, donde podemos resaltar un gran número de fallecidos, teniendo una cifra oficial de 655, civiles y militares, sin embargo, se presume que hayan sido más, esto debido a la alta tasa de desaparecidos. Por otro lado, tenemos la destrucción de hogares y comercios, impactando negativamente en el flujo capital. Esto nos ilustra para tener una comprensión más amplia de la complejidad tras el arresto de Manuel Antonio Noriega y como la Operación Causa Justa, fue un arma de doble filo a nivel nacional.
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