Cuando nos referimos a la criminalidad en Panamá, lo primero que es traído a colación es la cifra, el tipo de objetos utilizados para cometer el crimen y los aprehendidos, sin embargo, uno de los puntos que pasan desapercibido es el comportamiento psicológico, en cuanto a índice de violencia. Sabemos que Estados Unidos, tiene dentro del FBI, una unidad de perfilación criminal, donde la lupa es puesta en conductas del comportamiento humano y anomalías presentes en las relaciones interpersonales. A nivel nacional se ha abarcado poco en el tema, donde se realiza desde un concepto más experimental desde el área universitaria, hasta instituciones públicas enfocadas al papeleo judicial y jurídico.
¿Qué entendemos por perfilación psicológica?:
Cuando nos referimos a la terminología de perfilación psicológica, hablamos del proceso de estructurar de forma metodológica, fenómenos dentro de la personalidad de un individuo. Resaltando criterios relevantes como las motivaciones y modelos conductuales que se encuentran en el delincuente, buscando un entendimiento diseccionado del porqué de sus actos, tomando la evidencia recopilada en el proceso. Su finalidad no recae en dar con los nombres o apellidos de los implicados, tampoco buscar culpables, si no el tipo de sujetos con el que se está tratando.
Surge en la década del setenta, dentro de la Unidad de Ciencias del Comportamiento, que formaba parte de la Academia del FBI. El agente John Douglas mostró interés en entrevistar a personajes que habían sido categorizados con el término hasta ese momento de ‘’asesino secuencial’’. Misión compartida con el agente Robert Ressler, que también mostró un interés genuino en la perfilación. Del lado europeo, el británico, David Canter, fue quien plantó las bases para la psicología en investigación, que se basó en perfiles delincuenciales y análisis de acción, que fue propuesto en planes de estudio.
Un campo poco explorado a nivel nacional:
Panamá cuenta a nivel nacional con 40 psicólogos expertos, asignados al Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forenses (información aproximada desde 2023) no obstante, es una profesión que requiere un refuerzo profesional, por otra parte, su rol no está centrado en la perfilación, pues se delimita a pruebas periciales, que brindan apoyo a jueces para que estos tengan una mejor comprensión de datos complejos.
Diversos profesionales comunicaron que no existe un departamento especializado, en estudiar el análisis conductual, dentro del Ministerio Público y la Policía Nacional. Basados en conocimientos empíricos, criminólogos, lo ponen en práctica para labores de campo, que consiste en la observación detallada, pero aún el estudio de quienes cometen actos que repercuten negativamente a la población, no son explorados a cabalidad.
Recientemente, la Procuraduría General de la Nación y el Instituto Superior en la Formación de Fiscales, realizó capacitaciones variadas. Dentro de lo impartido se tocó temas como la perfilación criminológica, victimología y criminalística desde el ámbito penal, donde se desglosaron estadísticas delincuenciales, con el objetivo de que estas sirvieran para prevenir futuras incidencias. Esto nos da a entender, que el interés institucional existe, buscando mejorar su ejecución y puesta en práctica cuando la situación sea requerida.
¿Dónde puede ser utilizado en el plano panameño?:
Al ser un instrumento que analiza patrones específicos en la personalidad, puede tener varias aplicaciones en los casos de homicidio que carecen de testigos presenciales, inclusive en hechos donde el modus operandi se da en repetidas ocasiones. Crímenes sexuales en los que confeccionar una conducta del agresor, puede predecir un comportamiento violento que resalte posibles reincidencias. Secuestros o amenazas, donde el lenguaje corporal y gestual influye mucho en las acciones que un individuo puede cometer.
Lo cierto es que, hay actos delincuenciales donde no hay presencia de huellas dactilares o en otros casos, no son claras. Es en esa instancia donde profundizar en la mente del delincuente, da un norte para que la perfilación tenga fundamentos sólidos como: edad, escolaridad, posibles trastornos, calidad de vida y círculo social.
Parámetros relacionados a la ética y lo jurídico:
Aunque organizar un perfil, resulte muy útil, no es una técnica infalible. Para que esta sea eficaz, requiere un buen desarrollo en su rigurosidad científica, respetando los derechos humanos.
En Panamá, no existen regulaciones legales hasta la fecha, donde se determinen los criterios éticos del perfilador. Es esa falta de normas, la que deja un espacio en blanco, perjudicial para la progresión investigativa y garantías individuales.
Futuro hacia una dirección académica:
Hoy día, se ha empezado a tomar en cuenta su estudio en ciertas universidades, abriendo la puerta a que los profesionales del área de psicología forense, análisis de conductas sospechosas y la evaluación de patrones, aumente en los próximos años, siendo una pieza relevante al prevenir el surgimiento de futuros agresores.
Latinoamérica cuenta con países como México y Colombia, que ya implementan maestrías en perfilación psicológica, creando así departamentos integrales, encargados en desarrollar esquemas de comportamientos peligrosos. Panamá todavía sigue solidificando sus cimientos, ya que aun depende del carácter intuitivo policial.
Antecedentes de la perfilación panameña:
La primera perfilación en el territorio panameño fue la del Silvano Ward Brown, quien fue detenido, pasados diez días de su tercer y último femicidio. Su evaluación psiquiátrica dictaminó que Brown presentaba un perfil psicopático, donde prevalecía la frialdad afectiva, alteraciones graves en su conducta sexual y coeficiente elevado, factores que convergieron en la externalización de su conflicto interno mediante actos violentos y homicidas.
Cifras recolectadas del Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forenses:
En base a datos obtenidos del IMELCF, para el 2024 se registró la cantidad total de 5708 evaluaciones psicológicas y periciales realizadas por provincia, evidenciando como la psicología forense constituye un apoyo fundamental en la valoración de víctimas y agresores desde un punto de vista judicial.
Conclusiones:
Los crímenes violentos, no solo dejan un rastro de cuerpos, dejan ecos que se repiten una y otra vez, en la memoria del país.
Por eso, la comprensión mental de quien perpetra el delito no es un simple capricho académico; es prevención, análisis y resolución de estos hechos con justicia.


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